(Aquí va la radiografía del ser que busco en esta tierra, esta imagen se tomó en 1987, hace 20 años; lo mejor es que aún continúa vigente, ...esta toma sigue siendo la misma)
Hoy hace una tarde fría… una del ´87, una de estas en las que uno quiere programar el futuro para mostrarte el camino por si algún día quieres aparecer.
Sí, a ti que no te veo el rostro, a ti que el cuerpo ni sé cómo se te volverá con el paso de los años… a ti que ni sé con qué nombre querrás que te llame dentro de los años que tengan que pasar mientras nuestros pasos se van dirigiendo hasta el lugar donde te vea y te reconozca.
A ti, que tal vez en otra vida me hayas visto… te dedico este mi futuro soñado.
Quisiera encontrarte, verte y reconocerte. Observarte como un alma que ya conocía, así mi conciencia no perciba que ya estabas viviendo en mi corazón… en su habitación principal.
Quiero que seas el ser que siempre soñé, un alma transparente, que se me muestre azul, que vibre y se sienta feliz de pensar que me ha visto.
Un ser que no tema reconocer que teme sentir tantas cosas, pero que me lo diga, que no se reserve su sentir, que pinte paraísos en lienzo, alguien que juegue con el color entre las comisuras de mis labios, que inmortalice sus visiones del mundo en instantes cargados de arte gaseoso; alguien que tenga el humor que me contagia, alguien que sonría con su mirada, alguien que sea la dosis perfecta de femenino y masculino, alguien que no tema ser lo que es y quien es.
Alguien que juegue con su deseo para que, de vez en cuando, me haga nacer mariposas de colores que revoloteen en mi estómago. Quiero que seas un ser que ame el bosque, los animales, la vida y los sueños que no se cuentan sino que se incrustan en los reflejos del lago que hay en el cielo del planeta donde decida ir a pasear conmigo.
Un ser que vibre con la luna, con mi luna. Un ser que sienta y se sienta. Quiero que me haga vibrar, soñar y esperar… un ser que me inquiete por estar siempre… en lugar de espantar mis locuras.
Quiero que me dejes ser y yo te lo permita igual. Quiero que llegues y me reconozcas y no temas amarme; pues si te digo que lo que hay es lo que ves, es porque no habrá caretas para conquistarte.
Quiero que llegues para que me permitas tender nuestra cama, tomarnos un café y respirar nuestro aliento hasta el día en el que decidamos partir hacia otra vida, en otro planeta.
Quiero que llegues, me dejes verte y enterarme de que quieres quedarte, para siempre, esta vez.
Ninguis
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