17 de agosto de 2007

Cuando no se tienen las fuerzas

Mucho me la he pasado mirando este entorno que a veces se me viene encima, de tantas historias que se van tejiendo, cual punto cadeneta y cruz, al mejor estilo, al estilo de los mejores amarres que se ven en la vida. Tantas las inquietudes que nacen, tan pocos los interrogantes que se resuelven, sólo por el hecho de no ser míos, de no tratarse de mis decisiones, de no ser cuestión de terceros, sino de pares... eso es, de pares donde, por más que uno busca, sólo ve nones. Uno que carga, uno que entrega, uno que decide, uno que somete, uno que sacrifica, uno que cree, uno que se la pasa diciendo que son dos y que en nombre del amor... ahí se seguirá la lucha... jajajaja ¿Luchando por el amor?,¿ tan sano y tan vital es el sentimiento que hay que lucharlo?... ¿hay que librar batallas por él? Tanta pendejada que nos inventamos para no reconocernos que ahí no hay amor, hay apego, hay necesidades, hay miedos, hay hábitos; ¿quién me puede asegurar que ha comprobado que amar es quedarse porque da pesar dejar al otro? ¿porque es muy triste luego del tiempo de estar juntos irse a buscar los sueños? ¿Quién no se ha visto por dentro aburrido, desilusionado por el egoismo de quien lo acompaña, triste por la soledad que se siente a veces al estar al lado de otro, pero aún así se repite cual programación cerebral, que ese es el amor de su vida? Y cómo no sentirnos solos y abrumados al estar en pareja, si no somos capaces de darnos a nosotros mismos la fuerza para decir NO MÁS, si ni somos compañeros de vida personales, si ponemos nuestros anhelos en la posibilidad de que ese "otro" cambie. Qué ironías las de nuestro llamado amor... parece que fuésemos nuestros peores enemigos, nos castigamos en nombre de la tal relación, perdiendo posibilidades de ser felices por el miedo a romper ese vínculo que generamos con un ser que estamos seguros que no es el que nos hace feliz. Hace poco escuché a alguien muy especial contarme una historia donde los gritos y la tendencia a ser violento no es sino un error y que lo importante era darle otra oportunidad de cambiar. En otras ocasiones he visto como muchos de mis seres cercanos se han mentido a sí mismos jurando ante el cielo que lo que tienen los hace muy felices, que es una relación de mucho tiempo, que el otro es muy especial, pero tras esos ojos, esas lágrimas y ese peso de vida no hay mentira que valga... Tantos sacrificios que hacemos en nombre del amor... que uno se cuestiona si eso más bien es falta de amor propio. Ninguis

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola, estas muy inspirada; y no solo dices la verdad, sino que tambien nos pones a pensar si en realid sentimos el amor; o nos dejamos amar.
O tal vez somos indiferentes al amor y le seguimos la corriente a quie nos dice que nos ama, y abusamos de la confianza que tan ciegamente nos dan

¡Haz lo que quieres!

Cada día es un cúmulo de oportunidades para realizar lo que quieres. No te quedes quieto pensando qué hacer, ni filosofando sobre tantas alt...