26 de diciembre de 2008

Una pregunta... sólo para los valientes.

¿Qué tanto tiene de valiente un imbécil que espera que te vayas para hablar de ti?, ¿Qué tanto rabo de paja tiene quien se atreve a hablar de los otros... que ni siquiera da la cara para hablar? y por último... ¿qué tanto te quiere ese cobarde que te habla del otro sabiendo que te hará daño? Y como decían los abuelos... El que tenga rabo de paja, que no se arrime a la candela. Un abrazo, Ninguis.

Dedicando minutos... instantes... silencios y hasta canciones

Y en silencio, mientras los minutos iban pasando y las horas iban llenando los días... escuchaba las letras... me dejaba llevar por las melodías y seguía comprobando que los mejores momentos de mi vida... han estado imantados con canciones ajenas, regaladas en secreto o a viva voz... y mientras suponía... también concluía, imaginaba y deseaba, en la distancia, una felicidad eterna para quien estaba al otro lado... leyendo, escuchando y diciendo sus verdades a través de canciones... ya las letras dicen mucho... Un abrazo, Ninguis

Lo que me dejó el año viejo…

Y como ya se le escribió al Niño Dios para los traídos del 24, pero me cuenta que estos llegarán paulatinamente y dependerá también de mí… pues entonces ahora vamos con el final de año… y el comienzo del nuevo. ¡Bendito Dios!
Y decidir si se olvida o no el año viejo…
…si se come uno las 12 uvas y pide los 12 deseos tratando de no confundirlos y ser coherente en los pensamientos, porque mientras más rápido se coman más seguro será el cumplimiento…
…o dar la vuelta a la manzana para asegurar viajar el año siguiente… y mientras más grande la maleta, más lejos el viaje.
… o los calzones amarillos al revés y voltearlos justo a las 12 para que llegue la buena suerte; y a propósito, cómo hará uno para ponérselos al derecho, mientras se embute las 12 uvas y corre despavorido por la cuadra arrastrando la maleta… definitivamente, UN ESPECTÁCULO digno de grabar para la posteridad.
En fin, que faltan cinco pa´ las 12, y la canción suene que suene desde 8 ó 10 horas antes para que cada familia colombiana siga cronológicamente el conteo final para comenzar un nuevo año… y el abrazo… y los picos… y los perdones… y los deseos… y, otra vez… enero… con su primer día… con su vestido nuevo augurando miles de cosas buenas… mientras borrachos juramos ahora sí... cambiar.
Ya son las 00:00 del 2009… y otro trago y que siga la fiesta… los voladores y la pólvora pa´ que vean cómo estamos de contentos… y vamos a brindar por el ausente, pa que´l año que viene esté presente… y además de cantar a voz en cuello que yo no olvido el año viejo porque me ha dejado cosas muy buenas, me dejo una chiva, una burra negra, una yegua blanca… y una buena suegra, porque la emoción es tanta que vemos linda hasta a la consabida y habitualmente madriada suegrita.
Y van pasando las horas y la cabeza está en el cielo y los pies arrastrándose para seguir dizque bailando, pa´ ver el amanecer del 2009 y ahora sí, con todo, meterle la fuerza y los ánimos a este año que entra.
Y los remordimientos… ni qué decir de ellos, aparecen como torturas chinas… cómo empezar un año sin volverle a hablar a fulanito, sin pedirle perdón a menganito, ahhh y dejando claro que “yo no tengo nada contra fulano de tal… lo que pasa es que él no se deja ayudar y eso así es muy difícil”.
Ya el sueño ha vencido a muchos, ya las miradas están tan perdidas como el año que pasó y el etílico hace de las suyas para llevarnos a una intoxicación total para mandarnos a la cama… dormir antes del sancochito que nos dará la grasita y la fuerza para comenzar como Dios manda el primer día del año… pero de día…
Y bueno, los que lograron pasar de año… sin problemas encima motivo del consumo masivo de grasa y alcohol, abren los ojos, se quejan del dolor de cabeza y juran… como siempre… NO VUELVO A BEBER. Y así será hasta el próximo motivo para celebrar.
Y bueno mientras el costumbrismo nos consume… y la planeación estratégica la dejamos sólo para los archivos de la oficina… dejamos que se nos pase enero… para que nos sorprenda Semana Santa, vacaciones de mitad de año… amor y amistad, las fiestas de brujas y luego poder decir… como va de rápido este año bendita… qué hace que estábamos en la casa de tal… dándonos el feliz año.
Y cómo siempre… se nos esfuma la vida… y parece ser que ni los calzones amarillos, ni las uvas, ni la maleta iban acompañados del mejor deseo que depende de nosotros cumplir: vivir al máximo la vida, sentir cada minuto como si fuera el primero.. y dejar de despilfarrar esfuerzos en costumbres y fachadas… más bien hay que organizar la casa por dentro… desocupar la maleta y poder ir ligero de equipaje para ser felices.
FELIZ AÑO NUEVO… Y QUE NO LLOREN MUCHO EL AÑO VIEJO… QUE LO QUE PASÓ, PASÓ.
NINGUIS.

22 de diciembre de 2008

Mi cartica de diciembre...

Querido Niño Dios:
Hoy quisiera escribirte unas cuantas cosas que llevo en el alma y que me atrevo a pedirte como regalo para esta navidad. Sé que soy ya una adulta y que los años que he recorrido en este planeta me han dado experiencias muy enriquecedoras aunque no todas hayan sido placenteras. También soy consciente de que por esta época tienes muchas peticiones y que tu atención se demanda a cada momento justo en estos días.
Antes de empezar quiero darte las gracias por cada uno de los amaneceres que he podido sentir en esta vida, por todos y cada uno de los instantes que conforman las horas que recorren mis días y por los hermosos atardeceres que he contemplado cerca a quienes amo y llevo en mi corazón.
Y es sobre esto que quisiera hablarte esta noche, mi pedido no es material aunque no te niego que las cosas que nos facilitan la existencia llenan de comodidad el recorrido de este viaje; pero mi solicitud es más que nada espiritual.
Te contaré:
Desde hace ya muchos años he venido comprendiendo que crecer como ser humano no es sumarle años a la cuenta irreversible de la vida, sino más bien es tener cada vez mayor comprensión sobre lo simple y sencillo de la vida, es desarrollar nuestra capacidad de entender a los demás y respetar su individualidad y su sello personal de existencia, es permitirle a los otros caminar al ritmo y por el rumbo que decidan.
He venido aprendiendo que existir es sentir, que compartir es respetar, que amar es perdonar, que tener es ceder, que vibrar es observar, que respirar es llenar el alma de razones para seguir saboreando el aire de este cielo llamado tierra.
Reconozco que las décadas que llevo caminando este sendero son pocas para lo mucho que otros ya llevan escrito en su diario de existencia, pero entiendo también que cada una de las páginas de mi libro podrán ser leídas y narradas en un futuro por los que queden después de mí. Y es en este punto donde a veces me cuestiono por qué será que en ocasiones nos olvidamos del verdadero sentido de llegar, permanecer y partir.
Me he dado cuenta que celebramos las llegadas de nuevos seres a este planeta, que nos alegramos por las nuevas uniones, que deseamos los mejores resultados para quienes emprenden viajes por alcanzar sus sueños, que lloramos las pérdidas, que lamentamos los tropiezos, que nos quejamos por las pruebas que nosotros mismos decidimos afrontar pero para las cuales ni siquiera nos entregamos con toda la confianza y seguridad en lograrlas.
He sentido en carne propia que la mayoría de las veces nos quejamos de la soledad y del desamor pero no observamos que somos los gestores de tales situaciones, que a cada paso que damos le ponemos los “pero” y renunciamos a toda posibilidad de obtener satisfacciones porque nos creímos el cuento del sacrificio y el dolor como camino para alcanzar algún día la felicidad plena.
Somos tan inconsistentes en nuestras obras de vida que por lo general afirmamos con plena seguridad que “amigos no hay” y eso nos declara a nosotros mismos como enemigos de los que nos rodean. Creemos que apoyarnos es dejarle el peso a los otros para que así aprendan lo duro que es vivir y luego tenemos la osadía de decirles… ese sufrimiento es bueno porque te fortalece y te hace crecer y quién crece cuando las cargas propias y ajenas hacen fuerza hacia el piso para evitar que nos levantemos.
Quién dijo que el alma es un músculo que se desarrolla y se fortalece por entrenarse diariamente por cargar toneladas de problemas y conflictos que vamos guardando en el maletín de historias para contar. Por qué razón tenemos que esperar conocer la oscuridad profunda para así diferenciarla con la luz… y mucho menos qué hace que tengamos que empeñarnos en estar solos y dejar de lado a quienes de verdad están caminando a nuestro lado.
Hoy querido Niño quisiera hacerte unos pedidos muy especiales y la verdad no son sólo para mí, son para los seres que amo y con los que he escrito cada una de las letras que conforman una historia infinitamente encantadora pero que sé que podría ser mucho mejor.
En primer lugar quisiera pedirte paciencia, mucha paciencia, entendida como la capacidad de que mi alma no se sulfure por las actitudes y comportamientos de los que amo, al igual que también te la pido para ellos, para que puedan sentir la paz justo cuando a ratos se me olvide que debo respetarlos y que ellos también a mí.
Unido a esto, quisiera también que desde ahora tu luz guíe nuestros sentidos para ser tolerantes y respetuosos con las opciones de vida que nos llevan a formar la historia particular y familiar; que aprendamos a acompañarnos en el camino y que dejemos de pretender que los otros tomen el rumbo que para nosotros es el mejor.
Que aprendamos a confiar en nosotros mismos y en quienes tienen la llave de nuestro corazón, que no robemos la paz de los demás con un mal gesto, una respuesta impulsiva o un rechazo rotundo a su posibilidad de ser ellos mismos.
Que pensemos en nosotros pero sin ser tan extremistas hasta el punto de imponerle a los demás un tiempo de espera para ellos mientras nosotros alcanzamos la felicidad, el éxito o la realización personal.
Que no se nos olvide que familia no es sinónimo de obligaciones socioeconómicas solamente, sino que se basa en el compartir y el entregar, pero también en recibir y agradecer porque al fin y al cabo nadie tiene obligaciones con los otros… vinimos a esta tierra a vivir una existencia y a hacernos responsables de ella, no a cargarle a otros la responsabilidad de hacernos felices.
Me gustaría también tener la posibilidad de ver la sonrisa en la mirada de sus almas y no el frío del hierro con el que nos protegemos tras la muralla que inventamos para que no nos lastimen. Quisiera que la opción del dinero sea una posibilidad para lograr bienestar, pero no que el bienestar dependa de la cantidad de ingresos que se tengan al mes.
Que comer en familia sea la opción para alegrarnos por el reencuentro, pero no que se convierta en la comidilla de los errores, tropiezos y equivocaciones de uno que otro. Que podamos regresar al estado natural del espíritu, ese que tu conservas a pesar de los miles de años que llevas en tu historia; que ese pequeño que fuimos hace años no se pierda a pesar de la cronología del tiempo a través de nuestro cuerpo.
Que la mirada se deslumbre por los pequeños detalles, que las palabras salgan como gotas de agua y no como avalanchas que destruyen todo a su paso; que unirnos no sea compromiso, sino que el compromiso sea la sinceridad del amor cuando decidimos recorrer la existencia con otros. Danos también la humildad para reconocer que los otros también pueden ser felices a través de logros que nosotros alguna vez no quisimos obtener. La humildad para reconocer lo valiosos que somos y lo incomparables que son los demás.
Concédenos la oportunidad de ver más allá de lo evidente, de valorar lo sencillo, de retomar el amor y abandonar el resentimiento, de permitirnos amar como tú nos amas a nosotros; concédenos la fortaleza para pedir perdón por aquellas situaciones en las que fuimos desleales y vendimos nuestras prioridades al mejor postor.
Que tu amor sincero y desinteresado sea el faro de luz que guíe nuestra marcha porque la verdad es que a veces nos dejamos llevar por los apegos y los hábitos y dejamos de reconocer la verdad y dimensión de las cosas nuevas y oportunas por la costumbre cómoda de permanecer junto a quienes no nos corresponde.
Por último, quisiera pedirte la capacidad de sentir esta vida al máximo y de aprender que cada día se siente diferente pero que debe llevarse en la piel, respirarse con el alma y grabarse en la memoria, no para lamentarse sino para simplificar la existencia al principio fundamental de este viaje por el planeta: BUSCAR SER FELICES A PESAR DE LAS CIRCUNSTANCIAS.
Ah, y lo más importante, que aprenda a ser yo, sabiendo que cada uno de quienes crecen conmigo también quieren ser ellos mismos y ser felices; y que jamás olvidemos que esta vida no es un ratico sino la suma de millones de segundos que conformarán los minutos de unas largas horas de realización personal y familiar y que familia no es un apellido o dos, sino la capacidad de ser uno en todos y todos en cada uno, que no es sangre sino espíritu, que no es por nombre sino por existencia. Ninguis

10 de diciembre de 2008

Y al fin de cuentas...

La indiferencia creo que la termina sintiendo más quién decide volverse así, que el que ve que están siendo indiferentes con él. Un abrazo, Ninguis.

8 de diciembre de 2008

Lucecitas... silencios y una crónica urbana abstracta.

Y andaba por esta ciudad, un curioso lugar que cada día se hace más extraño y que por ahora la disfrazan de traje de luces, pólvora, empanadas bailables, sancochos post-rumba decembrina, promesas de fin de año… primas pagadas para los aguinaldos, primas robadas para los regalos del 24 y un sin fin de historias que hacen de este valle un sitio de lágrimas - unas de alegría, otras de rabia, otras de dolor, otras de perdón, otras de alcohol, otras de soledad, otras de quién sabe qué mas historias que llevan cada uno de sus protagonistas muy guardadas en el fondo del armario que hay en el cuarto de san alejo del corazón-.
Y seguía andando por esta ciudad, un espacio lleno de gente… o por lo menos de individuos… que llevaban sus afanes, que demandaban sus ausencias, que reclamaban sus presencias. Uno y otro, unos con otros, unos sin otros. Así era la suma indefinida de caracteres que recopilaban las historias que seguramente muchos escritores plasmarán, unos en noticias, otros en reportajes, otros en alguna que otra carta secreta que confiese la ausencia, que grite la necesidad de vos o LA NECESIDAD DE VOZ.
Y en esta andanza… por calles que se embellecen con el gris de un asfalto nuevo… miraba, oía… callaba… recopilaba las historias, recopilaba los datos… desechaba tanta mierda que se habla… tanta tierra que se traga entera… tanta ilusión óptica que me ofrece el desierto de este Valle. Y se asoma el reflejo de quienes se llenan la boca con un mundo maravilloso pintado para quien sufre… pero de ahí a cuando se cae… los brazos no aparecen para soportar y no caer al abismo. Los psiquiatras dicen que eso se arregla fácil… una dosis adicional de xanax y un poco más de paciencia. Jajaja, paciencia sólo la ha tenido esta ciudad para soportar tanto peso que camina sobre sus calles, sobre sus andenes…
Arquitectura urbana inspirada en ideas extranjeras… construcción rural que se inventan los ilustres para seguirte ofreciendo ilusiones en medio del desierto de asfalto.
Y acá sigo… caminando, no sé hasta cuando… lo triste es que en esta historia no quedarán huellas grabadas en la arena… y mucho menos las borrará el mar. Un beso, Ninguis

para qué las palabras si el silencio habla más.

Y no es que disculpe el mío y culpe el que te acosa... sólo dejo constancia que el silencio, en todos los casos, en el caso de todos, es más letal... Un abrazo...

y al final... todos los gatos son pardos.

Pues sí... por más que haya destellos por ahí... al final, todos los gatos son pardos. Ni pa´qué asombrarse si ya se debería estar acostumbrado. Busca... busca... y sigue buscando... que si encuentras algo, será como si te ganaras el Baloto... serías uno entre millones de personas que insistimos en buscar. Un abrazo... en medio de este desespero, este sabor a soledad y esta p.... Ninguis.

¡Haz lo que quieres!

Cada día es un cúmulo de oportunidades para realizar lo que quieres. No te quedes quieto pensando qué hacer, ni filosofando sobre tantas alt...