Y así se la pasa uno a veces... mirando entre las rendijas de los espacios para no encontrarse con algún par de ojos que nos alboroten cosas de adentro.
Esa evasión que tratamos de disimular, por si nos preguntan, salir bien librados; pero que está ahí... miramos para los lados cual ventilador, decimos frases genéricas para no sacar las originales, la del alma... algo así como los medicamentos: aquellos caros, de marca, no son pa´todo el mundo... los genéricos pues sí, al fin y al cabo, más vale pasar por educado, que no sea uno el que alborote el chispero.
Los espacios se llenan de miradas ausentes, de rostros incómodos, de expresiones protocolarias, como sonrisa de reina de belleza... qué situaciones las que nos pone la vida a veces...
Creemos que nunca nos tendremos que sentar con aquellos que nos generan tensa calma... y apenas volteamos a la silla del lado... ahí están... aquellos ojos que alguna vez decidimos que era mejor no tener al frente para evitarnos tanta molestia que ocasiona lo genérico, lo protocolario, lo social impuesto.
Historias que se tejen de vez en cuando para observar cómo de alguna situación poco productiva se puede contar una historia donde los ojos buscan una MEJOR PANORÁMICA VISIBLE.
Ninguis
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