15 de septiembre de 2007

ESOS DÍAS DE LA LUNA

Cuando acababa de sentarse a mirar el Planeta, vio a muchos en ventanas y balcones observándola con aparatos extraños. Escuchó que hablaban de un fenómeno hermoso, del rostro que se veía en su centro, que los cráteres la hacían parecer a un enorme trozo redondo de queso, que su luz y su reflejo no eran comparables con ninguno. Asustada y confundida, miró tras ella para ver a qué se referían, pero detrás no había nada: ni destellos, ni pedazos de queso, ni rostros, ni nada... ¿Sería que veían visiones?, ¿Tendría que revisarse los ojos por no poder admirar lo que otros tenían frente a ellos? Después de varios días de observación y melancolía - y luego de creer que su depresión se debía a que atravesaba por esa fecha mensual en la que todo la hacía más susceptible y se tornaba redonda e hinchada -, descubrió que para el Planeta, cada mes, esos días de la Luna son su mayor realización y que lo triste, para ella, es no poder verse porque no tiene un espejo de su tamaño ubicado justo donde está la tierra. Un abrazo lleno de amor y de amistad, Ninguis

1 comentario:

Iván Rodrigo García Palacios dijo...

Todo fin es el principio.
El último -como dijo Epicuro- no existe mientras estoy aquí y, ¿cuándo ya no esté? Existe, pero...
Un abrazo,
Iván Rodrigo.

¡Haz lo que quieres!

Cada día es un cúmulo de oportunidades para realizar lo que quieres. No te quedes quieto pensando qué hacer, ni filosofando sobre tantas alt...