Hace poco vengo sufriendo de la grave enfermedad del papel en blanco, trastorno que sufren los escritores cuando las palabras se han ido de vacaciones para tratar de broncearse y traer renovada la voz.
Pero, juro, si no se convierte en un sacrilegio, que pronto regresarán para adornar un poco las tardes de un buen café y algunos pensamientos casuales.
Un beso blanco de luna,
Ninguis.
No hay comentarios:
Publicar un comentario