12 de marzo de 2009
UN GENIO CON SIETE VIDAS
Intentaba un día el gato explicarse por qué los hombres, al verlo, salían corriendo o se daban la bendición.
Recordó la historia de su tatarabuelo, a quien, en su octava vida, le tocó pintarse de blanco para que dejaran de decirle que los gatos negros traían mala suerte. Lo más gracioso fue que desde que se volvió blanco todos lo veían, y justo después de hacerlo, algún objeto los golpeaba desde el cielo.
Benjamín concluyó que la mala suerte de los humanos consiste en ser tan torpes y dejar de mirar el camino por preocuparse por el color de los gatos.
Un abracito felino, Ninguis.
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