Y el reflejo seguía intacto en el lago... a veces, cuando la calma y la monotonía no dejaban ni percibir las ondas causadas por el viento, ella se metía hasta el fondo... buscando aunque fuera vegetación que mostrara un verde oscuro en medio del negro manto de la oscuridad acuática.
Allí no había luna... no porque no saliera, sino que su luz no se molestaba por inundar penumbras que lo único que quieren es apagar sus destellos...
Y allí, en medio de un mar dulce represado... seguían naciendo envidias que sólo hablaban de su incapacidad de salir a la superficie y preferían mejor aparentar ser un lago donde no se mueve ni una ondita.
Un abrazo desde el cielo,
Ninguis
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