No seamos jueces de nadie, ni pensemos por el otro. Cuántas veces, en medio de nuestras inseguridades, nos ponemos a perder el tiempo concluyendo por los demás? Decidimos si quieren o no estar a nuestro lado, si querrán salir o no, si les gustará algo, en fin, un sin número de veces nos quedamos con lo que creemos que será, en lugar de permitirle al otro la oportunidad de que nos diga su pensamiento...
De igual manera, generalizamos conductas por unos cuántos que hacen las cosas de determinada manera, como por ejemplo decir que todos los hombres o mujeres son iguales, que si se viste de x forma es bueno, rico, de clase, tiene categoría, o es pobre, prepago, roquero, rebelde, ladrón, sicario o mafioso...
Culturalmente nos enseñaron a homogeneizar creencias y a estereotipar a las personas, ¡gran error aprendido!
Ahora debemos desaprender y entender a cabalidad que la forma Como se ve no siempre es proporcional a la forma como actúa y este principio aplicado a TODO en la vida nos evitará llevarnos sorpresas desagradables... Simplemente se trata de trascender e ir más allá de las primeras impresiones... Ir más allá de las apariencias... y permitirnos ver lo que hay evidente en los detalles de las personas...
Y sobre todo... Cuando quieras saber algo de alguien, no supongas, no escuches chismes, simplemente ve y pregúntaselo directamente al que le concierne...
Mejor dicho, haz con los demás lo que a ti te gustaría que hicieran contigo: preguntarte y darte la oportunidad de responder antes de condenarte en un juicio. Abrazotes, NINGUIS.
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