13 de marzo de 2013
El que endiosa es el fanático, no el observador.
Y a todas estas... hablando de lo que tiene indignados a tantos sobre las series televisivas basadas en hechos reales y violentos de la historia, bien sea nuestra o de otros, y analizando sus argumentos sobre el mal ejemplo para los pequeños y sus dudas sobre qué va ser de nuestros niños si crecen viendo esos programas...mi pregunta es: QUÉ RAYOS HACEN SUS NIÑOS VIENDO TELEVISION DESPUES DE LAS 8 DE LA NOCHE? no deberían estar con usted jugando, compartiendo o alistandose para dormir?????
y no defiendo las series, simplemente llamo la atención sobre aquellos puntos de vista que sólo se proyectan hacia la cortina de humo, pues como comunicadora y adulta responsable, si veo cada una de las series puedo observar que quitando el velo del escándalo... la mayoría de dichas historias, basadas o no en la realidad, muestran los personajes malos y buenos, no endiosan a nadie, más bien quien los pone más alto de lo que están son aquellos que por lo general concluyen sin ir más allá... a nivel de historia no se vende el crimen como mejor opción, si se observa bien, se dan las dos opciones el bien y el mal, ya cada quien le da la interpretación que quiere desde sus bases, el cuestionamiento es más bien sobre qué estamos inculcando nosotros a nuestros jóvenes para que puedan disernir entre lo que es conveniente o no...
porque en realidad, desde las historias en las que se reproduce la pasión de Cristo, la conquista de América, nuestra independencia, los documentales sobre sucesos 100% reales como el 11 de septiembre, entre muchos otros, tendrían que entrar en un proceso de filtro porque según los fanáticos eso endiosa al mal...
En mi opinión, respetando a quienes piensan diferente, el tema acá no es seguirse rasgando las vestiduras como lo hizo la Santa Inquisición tachando de pecado mortal a quienes hacen las cosas diferente... sino más bien entender, desde nuestra propia vida, qué hacemos para mostrar una realidad tan transparente y honesta, tan firme en convicciones y principios que lo que otros hagan mal no nos toque ni dañe las bases de bien de nuestros jóvenes...
y lo más importante... que si los medios muestran cosas que nos parecen mal ejemplo para nuestros hijos, pues hombre.... es que desde hace mucho tiempo es sabido que la educación de quiénes están bajo nuestro brazo no le corresponde a la televisión sino a los padres y adultos supuestamente ¨responsables¨, entonces en compensación...pues si el niño no está en edad de entender e interpretar bien lo que ve, pues no debería verlo y cuando ya esté entre los 14 y los 18 años pues que haya espacios de discusión sobre dichos programas con los padres y adultos con quienes ven esas series...
y para aquellos que no les gusta ese tipo de programas, la opción es simple... cambie de canal o haga algo productivo para su vida y permita, sin que le afecte, que a quienes les gusta pues también lo disfruten, es hora ya de SER Y DEJAR SER en lugar de estar como viejas chismosas hablando de la vecina mientras se nos quema el arroz en la casa. NINGUIS.
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