Eso dicen, que la vida sigue su rumbo a pesar de las circunstancias... y hasta es cierto, cuando uno se sienta a deleitarse con el consentir de un río, el agua pasa y a pesar de que las piedras hasta en ocasiones se opongan, más bien las lima, las pule, las esculpe para facilitar su curso hacia el momento en que su nombre cambiará y pasará a ser otro río, algún mar o luego océano.
Bueno, aunque no faltarán las partículas que quieran experimentar ser por un rato nube, luego lluvia y al final, lo mismo...
Y uno acá, mirando, observando, sintiendo cómo cada río pasa, unos con más bulla que otros, pero, al fin y al cabo, pasan.
Y esta piedra limándose poco a poco...
Hoy, se suman a la existencia los recuentos de vida, las caras de las situaciones, los protagonistas, los actores de reparto... los que no faltan buscando la cámara para saludar a la familia y decir que aparecieron o que tienen la firma con amor de algún famoso...
Y los sentidos... algunos, ya ni se sienten...
Y los cercanos... más lejanos...
Y los lejanos... ya ni se ven por la miopía...
La música... parece que no se escucha... hay que subir el volumen... los especialistas dicen que no parece ser pérdida súbita de la audición, aunque existe la posibilidad. Pero la teoría es que se evidencia, por los exámenes, que es una pérdida progresiva de la sensibilidad, en cristiano me dice... que se está quedando sorda y que va a pasos acelerados... que no se explican, que hay que tomar pastillas, que no coma mucho porque son esteroides, y yo me veo diciendo...que me repita que no le escuché, que no se ofusque que lo que pasa es que no oigo y mejor se me sienta a las izquierda que este oye un poco mejor...
Y ahí uno se pregunta... qué viene, qué sigue y cuánto de responsabilidad asume el sordo y cuánto quién no se hace escuchar...
Y ahí es donde me levanto de la piedra... dejo de mirar pasar el río... y comienzo a caminar... sin explicar tanto hacia dónde voy, sin perder tiempo esperando a que comprendan, sin detenerme a preocuparme por lo que ven , piensan, oyen o dicen los demás... al fin y al cabo, son los ríos que harán que el océano no sea tan salado... pero que de todas maneras la sal se sentirá más en la piel, en la lengua y en los ojos...
Ahora, como Alfonsina, iré en busca del mar... y ojalá que la sal sazone los sentimientos... o por lo menos desde una nube se vea mejor este azul que muchos algunas veces quisieron teñir de color petróleo, con sus películas, sus envidias, su egoísmo, su particular forma de ver un mundo que ellos mismos se inventaron.
Un abrazo, un beso y un encanto haberlos conocido en este transcurso de vida.
Ninguis.
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