Un buen día… porque de malo no tenía ni un segundo, el mundo decidió detenerse a pensar en sí mismo y descubrió que llevaba años y años dando vueltas en un mismo punto, se sintió mareado, aburrido y con ganas de llorar.
Es más, lloró tanto que desde ese entonces no han vuelto a ver por los lados de la tierra a la famosa Atlántida…
En fin, el caso es que el pobre mundo decidió mirar en su interior para descubrir cómo salirse de tales esquemas y fue mayor su sorpresa cuando observó que en su corazón había fuego… era calientito, parecía un sol.
Fue en ese instante que milagrosamente el mapamundi descubrió que dar vueltas era a veces una manera increible de ejercitar su corazón para que no perdiera su calorcito…que el secreto estaba en, de vez en cuando, sentarse a descansar.
Cuántas veces uno se siente tan mundano... tan mágicamente calientico.
Ninguis.
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